Etapa tres
Él dice que no cree.
En muchas cosas que ha oído últimamente.
Pero, que mi voz.
Le devuelve las fuerzas perdidas por la quimioterapia.
Llamo solo para revisar cómo está.
Él está despierto.
Mandándome un audio de once minutos.
Sabiendo que debería estar durmiendo.
Acá son las tres de la mañana.
Allá serán las doce.
Mi voz sale rogando.
Pero él sigue yendo y viniendo.
Frases bonitas y metas sin cumplir.
Querías casarte conmigo.
Pero ni siquiera conocía tu apellido.
Acá estamos en otoño.
Allá creo que es primavera.
¿Pero llegaste a verla?
¿O el invierno de tu cabeza llegó para quedarse?
Él cáncer había avanzado.
Más rápido que mis esperanzas y tu personalidad.
En el momento que escribo esto.
No tengo idea si estás vivo.
Aunque lo más probable.
Es que si.
No era necesario fingir una enfermedad terminal.
Y una tragedia literaria.
Para que me quedara.
Porque, aún así.
Lo hice.
Estábamos en etapa tres.
Etapa donde roza lo terminal.
Y no solo por el cáncer.
Sino porqué también, conduciste al vínculo a su propia muerte.
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