Fue una danza trágica bajo un cielo estrellado, donde cada paso acercaba el abismo. Te amé con la desesperación de quien se aferra a un sueño que se desvanece, con la certeza punzante de que tu amor sería la más hermosa de mis heridas. Y en esa entrega sin reservas, hallé una dulzura agridulce, la belleza fugaz de un instante robado al tiempo, sabiendo que el precio de tu amor sería el llanto eterno de mi alma.
- Dulce desvelo
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