GRAVEDAD
Pusiste en pausas mis silencios.
Agregaste vértigo al amor
y me fui de pueblo en pueblo,
de mirada en mirada,
perdiéndome en la gravedad
insaciable de tu amor.
En plena oleada de mi romance
me volví el poeta de tus ojos y tus días.
Vi nacer la primavera en tus mejillas
y le canté a la luna de tus pies al caminar.
Ahora soy poeta, no soy un Sabina,
menos me convertiré en el próximo Nobel
de la literatura, pero no finjo que la
palabra salta de mi boca hacia la tinta.
Y que me ayuda a ser libre.
Soy un poeta libre de hacer lo que quiera
mientras tus ojos me permitan
cambiarle el nombre al sol por tu sonrisa.