Habito hace tiempo en la desolación
en lo que hoy no me permite vivir
salir de la brecha que yo misma he creado.
Un ruido que ahora es silencio
esperando todo y a la vez nada
ni la muerte misma me sería suficiente;
el vivir ahora es un castigo, un recuerdo, un credo
convenciéndome así del suplicio de mi existir.
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