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Hambrienta

Hambrienta
No tengo colmillos para morder,
Ni uñas para rasgar tu piel.
Mi fuerza es limitada
Y los gritos se ahogan en mi garganta,
Podrías someterme sin esfuerzo,
No me opondría al dolor,
Aprendí a amarlo y buscarlo.
Heridas físicas o emocionales,
Ya no hay una línea divisoria.
Sin importar qué hagas
O lo que yo haga,
El dolor es el mismo.
El placer es el mismo.
Y mi suciedad aumenta.
¿Existe forma de purificarme?
¿Lo quiero?
Quédate con tus ostias y tu vino,
Tu cuerpo y tu sangre,
Puedo beber de mi propio cuerpo
¿Es ésta la aclamada salvación?
Hambrienta