Hay un miedo en amar,
un miedo en especial:
es el miedo a que tu corazón se quiebre,
es el miedo a que el amor no sea igual.
El miedo a amar es… extraño,
la sensación de querer es hermosa,
pero la de sufrir se vuelve fatal.
¿Por qué dejar de amar por miedo a sufrir?
Duele que te rompan el corazón,
duele que te engañen sin razón,
pero amar es un sentimiento bello,
y el dolor es parte de ello.
¿Por qué dejar de amar por miedo a sufrir?
El sufrir es parte de amar,
es parte de vivir, de crecer;
el dolor con el tiempo cambiará,
se hace más leve, menos te afectará.
¿Por qué dejar de amar por miedo a sufrir?
Pero el amar no cambia,
el amar se queda o crece más;
no toda la gente te va a herir,
seguro habrá alguien que te quiera de verdad.
¿Por qué dejar de amar por miedo a sufrir?
No hay que temer a un corazón roto,
hay que aprender de sus cicatrices;
duele, sí, duele —quizá mucho, quizá poco—,
pero no va a doler por siempre.
Amar es hermoso,
un sentimiento eufórico, podría decir.
Si puedes amar, ama, aunque implique sufrir;
el sufrir es parte de vivir,
y en la vida se ama más de lo que se puede sufrir.
No hay que centrarse en los miedos ni en las derrotas,
hay que aprender, hay que salir de ese hoyo y seguir adelante.