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Henos aquí

Henos aquí
¿Sabes qué me deleita de ti?

Que te detienes…

que te apuestas…

a observarme.

Y mírame bien—
porque no sé si quiero
ser el blanco de todas las miradas…

o sí.

…pero no por mezquindad.

Sino porque vinimos a esto:

a vernos.

a sentirnos.

a rompernos sin doblez—
aunque duela.

Porque vernos…
calma.

Arranca sonrisas donde no las había,
y también—

también exprime
la lágrima
que por altivez
llevamos años
custodiando.

Aquí—

aquí nos guarecemos.

Los que tenemos arte…
pero no técnica.

Los vituperados
por grandes literarios
que pesan el alma
con reglas métricas.

Acá nos asilamos—

los desdeñados,

los ignorados,

los airados,

los heridos.

Los que aprendimos a sonreír
con la herida abierta.

Henos aquí.

…sí, aquí.

Los que sangramos
por desengaño.

Y dime—
¿cuánto vale un alma expuesta?

A veces…

un par de “me gusta”.

Y cuando no llegan—
el silencio
también responde.

…y asusta.

Porque la vida—

la vida es adusta.

Pero escúchame bien:

que nada
nos detenga.

Que sigamos—
cara a cara,
verso a verso,
herida a herida—

motivándonos
a escurrir la lágrima
que tanto tiempo
ahorramos…

solo
para esto:

dibujar un verso.