hijo
Desde que vi tu pequeño rostro por primera vez supe que mi vida no sería la misma, mi mundo estaba destinado a girar en torno al tuyo.
Desde que tu su mirada se clavo en la mía con esa mezcla de inocencia confianza y devoción mi corazón se encadenó al tuyo para siempre.
Se que algún día serás el ave que deja el nido, se que te iras a darle forma a tus propios sueños, pero que hermoso sería mirarte desde lejos.
Te amo por el sólo hecho de nacer de mi, el ser mi sangre, mi carne, mis huesos.
Te amo por el sólo hecho de ser mi hijo, por ser ese que sin dudar corrió a mis brazos en sus primeros pasos.
Nunca me canso de contemplar tu rostro por que veo mucho de mi en ti, en tu carácter en el temple.
Te amaré así la vida se me termine, más allá de la eternidad donde todos descansamos, alli también te amaré por que el corazón mío no se cansa de amar a su hijo.
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