imaginate
¿Qué hubiera pasado si nos separábamos?
Esa es la pregunta que se hace el que no puede soltar.
Imaginame acá,
con la mente clavada en tu recuerdo,
mientras vos...
vos estarías con alguien más.
Alguien que seguramente no sabe
que te gusta que te rasquen la cabeza
o la espalda para dormir,
que no entiende que te gustan las caricias suaves sobre la cara,
pero que tiene la suerte de tenerte los domingos.
Sería el peor de los castigos:
yo habitando un pasado que ya no existe
y vos construyendo un presente con un extraño,
tratando de convencerte de que en otros brazos está lo que yo te daba.
Es una tortura pensar en tus manos en otra piel,
en tus risas siendo propiedad de otros oídos.
Porque si nos separáramos,
yo me quedaría preso de un "nosotros",
mientras vos aprendés a conjugar el amor en otro idioma.
Al final, la verdad es más cruda y más simple:
el que ama de verdad siempre es el que se queda solo,
tratando de ordenar todos estos quilombos,
mientras el otro simplemente se cambia de casa