A

incómodo

incómodo
Me veo al espejo, pero no tengo rostro… sin reacción ni rasgos que me digan quién soy.
Mi cuerpo se deforma; se convierte en una masa indistinguible y desagradable.
Cambiante, irrecuperable.
Me dibujo un rostro, me cubro el cuerpo y salgo a la calle.
Cargo el peso de las miradas; escucho el murmuro de la gente. Y mi nombre resuena en sus bocas.
Me señalan, me juzgan, me observan.
Nadie me está viendo.
Paranoia.
Caminando a la sombra del farol.
Vuelvo a mi hogar, y me quito la ropa, me lavo la cara y me vuelvo a ver.
Asqueado, veo mi cuero cambiar una vez más.
El aroma de la comida me repugna.
No puedo parar de comer.
Mi piel se extiende.
Mi piel se cae.
Se pega a mis huesos.
La báscula no marca.
Mi cuerpo desecha todo.
Mi boca sabe a decepción y lo expulso todo desde mi interior.