Insomnio
La noche se queda despierta conmigo,
no por ruido,
sino por pensamientos que no saben acostarse.
Cierro los ojos
y el silencio pesa más que el día,
como si la calma tuviera vértigo
y no quisiera caer.
La ansiedad camina descalza por mi pecho,
no grita,
susurra futuros que no existen
y los repite
hasta que parecen verdad.
El insomnio no es falta de sueño,
es exceso de conciencia,
un cuerpo cansado
con una mente que se niega a apagar la luz.
Pero incluso aquí,
en esta vigilia larga,
mi respiración sigue volviendo a mí,
una y otra vez,
como una promesa pequeña
de que la noche no dura para siempre.
L
Insomnio