En la tarde tibia con olor a galletas,
mis manos amasan recuerdos que no se van
y en cada mordisco guardo un suspiro,
esperando que alguien también me extrañe,
que sienta el eco dulce de lo q dejamos atras.En la tarde tibia con olor a galletas,
mis manos amasan recuerdos que no se van
y en cada mordisco guardo un suspiro,
esperando que alguien también me extrañe,
que sienta el eco dulce de lo q dejamos atras.