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JUSTO A TIEMPO

JUSTO A TIEMPO

​Llegaste justo.

Ni antes ni después,

sino en ese instante exacto donde yo ya no sentía nada.

Llegaste cuando mis pies ya no querían caminar

y cuando mi cabeza ya se había rendido.

Me tropecé con esa piedra,

me caí en medio del camino y me quedé ahí,

en el suelo, pensando que ya estaba todo dicho.

​Pero me diste la mano.

Me levantaste del polvo sin preguntar,

me ayudaste a caminar cuando yo no podía

y viste ese bolso mío,

lleno de piedras,

ese peso que me venía hundiendo la vida.

​Tomaste la otra punta.

No te quedaste mirando mi carga,

te pusiste a la par mía y la compartiste.

Caminaste conmigo cuando yo estaba entregado,

y me enseñaste que el camino no es tan largo

si alguien se anima a llevar el peso al lado.

​Llegaste justo para salvarme de mi propio cansancio. Porque cuando uno se cae y ya no tiene ganas de levantarse,

que alguien venga y cargue la mitad de tus piedras es la única forma de volver a creer que se puede seguir adelante.
JUSTO A TIEMPO