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LA ASFIXIA DE VIVIRTE

LA ASFIXIA DE VIVIRTE
Mi mente divaga.
Y quizá mi corazón también.
Mi ser te recuerda.
Yo te recuerdo.
Te pienso.
Te vivo.
Te sueño.
Te quiero.
Te amo.
Te odio.
Te extraño.

Pienso tanto.
Siento tanto.
Miro un “tal vez”.
Abrazo un “quizá”.
Añoro un “ahora”.
Pero solo me queda el golpe seco:
aquí murió nuestro momento.

Mi corazón te sueña, atribuyéndose una capacidad que no tiene.
Mis brazos te buscan en el vacío.
Mis labios te olvidan, soltando de a poco el rastro de los tuyos.
Pero mis ojos te llaman…
y mi ser te recuerda en una totalidad que asfixia.

¿Qué hubiera sido
si ese pequeño niño hubiera sabido perdonar?
Ese niño que soy.
Ese soñador torpe
que se despidió esperando que lo detuvieras.
Que prefirió romperse antes que romperte.

Porque al final
fuimos el error.
Y fuimos el daño.
Fuimos el silencio que no supimos romper
y el abrazo que no pudimos dar.

Y si el destino gira,
si existe otro planeta, otra constelación
donde coincidamos y nos quedemos…
Allí —
donde el niño perdona
y el hombre ama sin miedo —
allí también te buscaría.

Porque te veo.
Yo sí te veo.
Sé quién eres.
Cómo miras.
Cómo sientes.
Cómo amas.
Cómo ríes.
Cómo lloras.
Lo que sufres.
Lo que callas.
Lo que anhelas.

Y que lo sepa tu miedo:
aquí nada te toca.
Estás a salvo en mí.
A salvo conmigo.
Incluso si ya no estamos juntos.

Esa es mi única verdad:
Te vi.
Te elegí.
Y si pudiera volver a empezar…
te volvería a elegir.

-CALL-