Mufa de la existencia
Pesadas sus cadenas, corroídas,
hieren tu piel,
sellándote
a una existencia
que es todo,
menos requerida.
Oh, dulce ironía del cosmos:
he aquí, hijo tuyo,
que maldice tu regalo.
He aquí el fruto finito
de las ramas de tu indiferencia,
quien osa escupir
en la fuente
que le diste de beber.
Bendito vacío.
Mísera existencia.
¿Le brindarías
el vedado placer
de la nadidad?