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La Caída

La Caída
Me perdí en la dulzura de tu mirada,
En el baile de cada una de tus pestañas,
Solo para despertarme cada mañana
Y querer contemplarlas,
Como el artista a su musa
Antes de su mejor obra.

Amarte como lo haría un peregrino
Al llegar al templo anhelado;
Quedarme saltando
En las cuentas de tu rosario
Para estar
En cada una de tus oraciones.

Tan radiante es tu belleza
Que todas las estrellas se vuelven gemelas,
Volviéndose pendientes
Que cuelgan de tus orejas.

Agoté mis palabras con el mundo,
Mi voz se secó
En un denario susurrado,
Solo para quedarme dormido,
Hablándole a Dios de ti.