La inmensidad de Dios
-Su inmensidad es tan grande que si pudiera compárame con él, apenas soy un grano de arena a lado de una enorme montaña; soy una partícula en comparación a un universo; soy una gota de rocío que se pierde en un océano entero.
Pero lo interesante de esto es, que, El me ve! Siendo yo tan pequeña, tan minúscula, El me ve, me escucha, me habla, y me ama; porque su bondad no está en lo grande sino en lo pequeño, su poder no se manifiesta en las alturas, sino en lo más bajo, su amor no se deja ver por regalos, sino por humildad.
Así es mi Dios enorme en poder y detallista en lo diminuto.