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La lúgubre noche palidece cada vez más en su gran letargo. La luna esconde su…

La lúgubre noche palidece cada vez más en su gran letargo. La luna esconde su glorioso brillo detrás de nubes tan tristes como el silencio que rodea aquel pequeño panteón. Allí estaba la joven, admirando el paisaje, acompañada únicamente por su alma vieja, esa que jamás había encontrado salvación.

¿Qué haría una dama tan joven en un lugar así?

Tal vez solo quería sentirse acompañada… por personas de no existir.

El viento fluye entre sus manos, una brisa helada y casi lamentable.

¿Y qué observa la joven de alma antigua? ¿Qué busca?

¿Qué admira en el horizonte?

Solo una vieja tumba, una que ya no tiene nombre.

Con pasos ligeros y tristes, se acerca al lugar.

Y apenas la toca, expresa su amor y rompe a llorar.

Fue demasiado tarde, ¿no?

Demasiado tarde para decir lo que debía decir.

¿Por qué no confesó su amor cuando él aún podía vivir?