La muralla invisible
Hay muchos sitios más allá del velo que nos ciega, más allá de cualquier lugar que nos hayan contado,
donde la frontera, llena de Sauces, nos retiene. Es ahí donde mire, donde mire y encontré tu
semblante acariciando el laberinto interminable de estrellas. Eres el viento que escuchamos en la
cordillera. Yo te observo a pesar de los laberintos que nos separan, y soy sincero, tal vez no te
conozco, pero verte, ver tu foto me tranquiliza, hace que el día sea maravilloso. Qué no harás con
el verso cuando vea tus ojos frente a mí, cuando entiendan estas manos que tú eres las luces en el
cielo, que los soles y las constelaciones están dibujadas en tu piel. No hay suficiente en este mundo
que logre asemejarse a ti, aunque las nubes entintan tu piel, tu belleza, la hermosura que veo en ti
está más arriba, donde Aldebaran gobierna a sus planetas, donde Helix nos observa, y aun en su
inmensidad, no tiene el infinito de tus ojos. Eres el espejo de esos gigantes, la luz que los rige y
alimenta el ciclo universal, el centro gravitatorio de nuestros corazones. Sabes que tu piel es el
mapa de todos esos entes, cada estrella fue dibujada ápice por ápice en ti, por eso miro tu foto, y
miro arriba, y veo la noche, veo las estrellas, y te veo a ti, y siento que me miras. A dónde llevaras
estás letras
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