..la nada
En estos últimos meses,
años quizás,
te he escrito.
Y cada vez que lo hacía
había una verdad que jamás cuestionaba:
ya eras parte de mí.
Solía escribir sobre lo imposible que sería
olvidar el amor hacia tu persona,
sobre la tragedia de perderte,
sobre el vacío que dejabas
en cada rincón de mi existencia.
Hoy me senté a escribirte una vez más
esperando encontrar el mismo dolor,
la misma necesidad de nombrarte,
pero al colocar la primera palabra sobre el papel
me sentí extrañamente ajena a todo ello.
Y entonces comprendí algo terrible.
Quizás la costumbre de repetirme
una y otra vez
que te amaba,
hizo que terminara creyéndolo con devoción.
Ahora, sentada frente a esta hoja,
me pregunto si realmente te amé
tan profundamente
como aseguran mis escritos.
Si de verdad detestaba tanto tu ausencia
o si aprendí a sobrevivir
haciendo de mi tristeza un ritual.
Esta sensación en el pecho,
esta nada silenciosa,
me resulta desconocida
después de tantas noches de llanto.
Y mírame ahora,
escribiéndote otra vez,
solo para descubrir
que incluso el dolor
también sabe agotarse.
En fin,
aquí termina este escrito,
mi estimado amor.
Acaba
en la nada.
-Lucy Alancay
L