La noche suspendida
Él tiene las manos manchadas por el tiempo.
Demasiados inviernos le han pasado por encima como un pájaro que olvidó el cielo.
Tanto buscar la libertad
que terminó siendo su propio prisionero.
La casa se volvió grande y el eco recorre los pasillos.
Solo lo acompaña el polvo y un reloj que insiste en recordarle que el cuerpo envejece aunque el alma permanezca despierta.
Pero ella…
ella no cambia.
Sigue exactamente igual que la noche en la que lo conoció.
Veinticuatro años suspendidos en el tiempo.
Un vestido girando bajo luces nocturnas, mientras el paraíso respiraba misterio.
La música cruje en el vinilo y el verano aún arde en esa escena.
Ella ríe como si supiera que esa sería la última vezque la felicidad no dolería.
A veces, cuando la noche cae y el cielo se carga de estrellas,
él la recuerda,
no como fue ni como podría haber sido,
sino exactamente como aquella noche que la vio por primera vez.
Allí el tiempo se quebró.
A veces, en sus visiones nocturnas, la ve emerger de una piscina,
con la piel luminosa
Y el cabello largo adherido a los hombros,
como una criatura que no pertenece a este mundo:
una sirena de aguas profundasy promesas imposibles.
Camina hacia él,
pero nunca logra tocarlo.
Porque ella ya no está afuera.
Habita en su interior.
Vive en la habitación secreta de su mente.
Donde su visión más dulce permanece intacta.
Un verano eterno.
Respuestas suspendidas.
Preguntas llenas de silencioque jamás serán respondidas.
Él no volverá a tenerla.
Ella no volverá a mirarlo.
Y sin embargo,cada noche,
cuando el mundo duerme,
ella vuelve a bailaren ese mismo lugar donde el tiempo no parece pasar. rr
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La noche suspendida