La persona en el espejo
A la persona en el espejo le gusta hablar
de mi cuerpo, perdón, le gusta gritar sobre mi cuerpo
Cada palabra suya se queda tatuada en mis costillas, en mis, brazos, en mis piernas, en mi carne
juzga cuando cocino, cuando mastico, cuando trago
juicia los números que han aumentado en la báscula esos números que me definen y me persiguen por todas partes
Mi cabeza arden llamas esta exigencia me vuelve loca y al verme de cerca la grasa acumulada, escondida bajo la ropa me causa náuseas.
Al principio fue una decisión mía, después una orden impuesta por una entidad ajena,sí, lo sé, todo ha sido obra mía, pero se siente como cumplir la voluntad de un ser maligno cuyo único objetivo es mi derrota, o, según él, mi meta; ser una princesa,
aunque claro, una princesa con defectos;
una dentadura sin muelas,
un estómago inservible,
nudillos marcados y una palidez cercana a la muerte
¿me rompe? sí,
¿me desvanece? sí,
pero según ese ser es un detalle irrelevante siempre y cuando logre ser una auténtica princesa
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