A

La primera vez que te vi, que flechazo agudo en mi corazón sentí. ¡Qué…

La primera vez que te vi,
que flechazo agudo
en mi corazón sentí.

¡Qué alegría súbita
en mi pupila ausente!
Y un rubor cubría
mi cara dulcemente.

Revoloteaban mariposas
en todo mi interior,
y quedé en un estado
de total contemplación.

No sentía las rodillas
y hasta me parecía,
que entre el cielo y la tierra
estaba suspendida.

Gravitaba en tu mirada
que era bella, amada,
y descendí en un suspiro
locamente enamorada.