La raíz cortada
Entre sudor y sangre, la muerte siempre impecable,
vestida de silencio, de presencia inexorable.
Fue testigo del duelo, de la fuerza indomable,
mientras yo cavaba en tierra firme, buscando lo incalculable...
Una raíz inalcanzable que corté finalmente,
con un golpe de azada, con un gesto imprudente.
No era un tronco, no era un árbol, no era un puente,
era el ancla de un recuerdo que aún latía en mi frente.
Entre sudor y sangre, el filo de la tarde
partió aquello que me unía a una sombra que arde.
Y al caer, la tierra tembló, el aire se hizo cobarde,
pues al cortar la raíz, también cavé mi estandarte.
Una raíz inalcanzable que ahora es solo historia,
un cadáver de mimbre, una ausencia en mi memoria.
Entre sudor y sangre, la muerte vio mi victoria:
convertir en polvo aquello que no daba paso a la gloria.
A