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La rosa y Sol

La rosa y Sol

“Tan deslumbrante señor Sol,

con tu luz ilumina mi vitalidad cada mañana.

Mis pétalos besados por tus rayos,

como caricias en las mejillas teñidas de rojo.

Cada mañana espero ansiosa tu llegar,

mis ramas tiemblan alegres,

embobada me tiene casi enamorada.

¡Que bello es usted!

Tan bello que ilumina mi día,

imposible cansarme de su luz ardiente.

Celosa de compartir su atención,

¡Aquí estoy clamando mi amor!

Al llegar la noche se despide,

pero sus pupilas se dilatan con la llegada de ella.

Ella quien lo derrite con solo una mirada,

Yo tan pequeño ser ni eso he podido hacer.

Una roca blanquecina se asoma encantadora,

Yo pequeña no opto con aquel brillo,

Tan grande y redonda.

Yo de pétalos y color intenso.

La luna tan suave que parece de ceda.

Tan linda y única,

¿qué soy a su lado?

¿Solo una flor bonita?

Mi amor en silencio,

y el suyo a flor de piel.

Mi corazón se rompe,

El suyo se arregla con sus miradas.

El amor lo escondo entre raíces,

sabiendo que el Sol y la Luna se aman con locura.

Mi Sol no estará nunca solo y ella será su mayor tesoro blanquecino.

Con estas palabras yo me despido,

me despido de lo que nunca seremos,

tan deslumbrante. En otra vida fui suya.”