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La utilidad del sentir

La utilidad del sentir
¿Por qué nos hemos vuelto tan sensibles? De pequeña, desayunada viendo en Globovisión a aquellos que yacían fríos en el pavimento, teñidos por los primeros rayos del amanecer que si bien cada día es nuevo, tiene los mismos colores que hace 23 años, los mismos colores que había visto toda mi vida.

“Cerquen la autopista y que nadie más entre
Que siga creciendo el cementerio del este
Cubran los vahos con capillas y césped
Que siga creciendo el cementerio del este”

Y así mismo partía al colegio, mis padres me decían que no era nada de lo que me debiese preocupar, pero ¿desde cuando la pérdida de una vida es algo tan normal? Me repetían “tranquila, que esta tarde vamos al parque” así como quien pone una curita en una fractura abierta que sangra y pierde cada segundo para después drogar al lesionado con algo más fuerte que un analgésico.

“¿Por qué existen bandos?, ¿por qué no puedo hablar de los muertos en el colegio?, ¿por qué no puedo usar lazos rojos?”

“No importa de nada nos sirve, así como a los otros, saber de eso” era la única respuesta que recibía; por qué somos tan indiferentes, desde cuándo es un requisito la utilidad para el sentir.

Entre estas y otras preguntas todos hemos crecido, sin entender porque amar a Venezuela pero no completa. Creo que al final del día Venezuela es mi Julieta.