La vida a veces puede parecer difícil,
dan ganas de abandonar los sueños,
creer que si te detienes un momento
todo acabará en silencio.
Y pensar que tu camino
ya no quiere continuar,
que el destino se ha perdido
y no sabe a dónde ir más.
Pero hoy te hablo yo,
que he pensado muy similar a ti:
no te rindas, recupera fuerzas,
vuelve a intentar seguir.
La vida con sus retos
a cualquiera puede cansar,
y a nadie le hace daño
un momento para descansar.
Pero recuerda levantarte luego,
pero recuerda tus sueños cuidar,
resiste ante las piedras del camino,
que también te pueden enseñar.
La vida seguirá trayendo desafíos,
eso nunca cambiará,
pero aprende a ver las piedras
como escalones para avanzar.
Si te caes diez veces,
levántate once sin dudar,
y si tu mochila pesa mucho
date un tiempo para descansar.
Es mejor compartir las cargas
con alguien que te pueda ayudar,
porque el camino es más ligero
cuando alguien te quiere acompañar.
Llora si quieres llorar,
no lo guardes en tu interior,
porque el silencio prolongado
a veces causa más dolor.
Ríe si quieres reír,
vive la vida con emoción,
una sonrisa a veces cambia
lo que ve el corazón.
Y si por casualidad
has tocado el fondo del barril,
no es tan malo como parece,
porque ahora solo queda subir.
Y si ves a alguien allí abajo
no dudes en ayudar,
recuerda cómo te sentías
cuando te tocó estar.
Porque las cargas compartidas
pesan siempre un poco menos,
sobre todo si quien te ayuda
ya caminó esos senderos.