La vida es tan frágil como un vidrio roto por el impacto,
Como pétalos marchitos que desprenden del corazón,
Como las discusiones que alejan vínculos sagrados,
Como el llanto del dolor y la rabia.
Es tan delicada, corta y nunca sabemos cuándo llegará ese momento.
Ese momento en el que preguntas ¿por qué?
La culpa, el arrepentimiento y la soledad salen a recordar tus errores pasados.
Las visitas ausentes, las palabras no dichas y el tacto de sentir.
Todo se pierde en un abrir y cerrar de ojos,
El silencio reina como un océano difícil de calmar,
El llanto se vuelve protesta ruidosa.
La frialdad de nuestros actos nos carcomen por no haber hecho más.
El pecho duele, los momentos buenos y malos solo quedan en la memoria del ser humano siendo un casette.
Cuando un alma se va la vida ya no es la misma, aprendemos a sobrevivir con la ausencia y el llamado de la muerte.
Es una naturaleza a la cual la salida parece inexistente, en donde solo rezas sabiendo la realidad.
Solo queda por llorar, por recordar y presenciar un ciclo interminable.
El fuego no se apagará a menos quien sea el primero y ese, será el muerto.
Descansando en paz después de un sufrimiento no deseado, en una cama o en cualquier lugar inoportuno.
“Así es la vida”…”
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