“Las mismas calles”
Cuando era apenas una niña callada,
vivía entre el silencio y la mirada agachada.
Era la que nunca alzaba la voz,
la que escondía sus palabras detrás del adiós.
Los días pasaban iguales y lentos,
como relojes cansados sin nuevos momentos.
De casa a la escuela, de la escuela al hogar,
sin conocer otro rumbo ni otro lugar.
Las noches tenían el mismo color,
la misma rutina, el mismo temor.
Hasta que una noche todo cambió,
cuando otro camino frente a mí apareció.
Fui junto a mi madre bajo la oscuridad,
y descubrí calles llenas de extraña verdad.
Las luces brillaban distinto aquella vez,
y sentí que el mundo era mucho más grande después.
Llegó la adolescencia, llegó la preparatoria,
y poco a poco cambiaba mi historia.
Conocí otras rutas, personas también,
caras desconocidas que luego miraba otra vez.
La ciudad dejó de ser solo su fundación,
y empezó a llenarse de rostro y emoción.
Los lugares tenían recuerdos nuevos,
y mis pasos dejaron de sentirse tan presos.
Pero la niñez terminó sin avisar,
y la vida me obligó a marchar.
Tuve que irme lejos a estudiar y trabajar,
a un pueblo distinto donde intenté encajar.
Al principio sentí calor de hogar,
la gente era amable, fácil de mirar.
Todo parecía tranquilo y correcto,
como si el destino ya estuviera resuelto.
Pero después de varias temporadas,
mi alma volvió a sentirse encerrada.
Me sentía extraña, difícil de entender,
como si ese sitio no fuera para mí también.
Y entonces volví al lugar del comienzo,
donde la noche vive en eterno silencio.
Han pasado dos años desde mi regresar,
y aún sigo aprendiendo a respirar.
Porque aunque cambien los días y la estación,
el patrón persiste dentro del corazón.
La timidez, el miedo, el trabajo y el frío,
siguen caminando siempre conmigo.
La misma casa donde aprendí a crecer,
las mismas paredes al amanecer.
Y aquella frase que escuchaba en la radio sonar:
“el tiempo no se detiene”, sin descansar.
Hoy muchos se fueron y no volvieron jamás,
mientras yo sigo aquí mirando hacia atrás.
Preguntándome en silencio, al anochecer,
dónde terminará todo mi ser.
Si mi historia se quedará en este lugar,
o si alguna ciudad me volverá a llamar. 🌙
N