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"Lo que la lluvia no pudo apagar"

"Lo que la lluvia no pudo apagar"
Ese día que te conocí
marcó el inicio de todo.

Me subiste hasta el cielo
y me dejaste caer.
Aun así… me quedé.

¿Cómo explicarte este sentimiento?
Yo sola me encerré,
me apagué,
dejando que tu fuego me incinerara.

Es culpa mía… ya lo sé.

Afuera hay una tormenta,
un mar hecho de mis lágrimas,
y ni siquiera eso
es suficiente para que me vaya.

Porque aunque todo arde,
aunque todo duele,
sigo eligiendo quedarme
en lo que me destruye.

Me duelen los huesos
y el corazón
de tanto luchar para que me mires.

Una mirada,
incluso un roce,
me devuelve a ese cielo
del que me arrojaste.

Nuestra casa se incendia,
y ambos estamos adentro.
Podríamos salir…
pero simplemente no queremos.

No importa qué tan fuerte sea la lluvia:
no se apaga un incendio
con un vaso de agua.

Y aun así…
sostengo el vaso.