Lo que no dije aquella noche
El miércoles salí
de una casa que no era hogar,
aunque toda mi vida
me dijeron que sí. Pero no era asi,
Me hicieron creer
que era familia.
Pero esa noche entendí
que no era así.
Él tenía otras intenciones,
y ahora todo cobra sentido:
las miradas,
las señales,
Desperté al día siguiente
con una sensación distinta,
como si algo dentro de mí
hubiera sido traicionado.
En el trabajo
anduve perdida,
distraída,
preguntándome por qué.
Así que volví a casa,
porque al final
siempre vuelvo
al mismo lugar.
Hogar,
dulce hogar.
Mi cama,
mi único espacio en paz.
Al día siguiente salí otra vez,
queriendo creer
que todo sería distinto.
La mañana fue igual,
rutina, ruido, movimiento.
Pero llegó la noche…
y salimos.
Risas, música,
luces que no preguntan.
Bebimos, bailamos,
como si el cuerpo
quisiera olvidar
lo que la mente no puede.
Miradas que se cruzan,
manos que se acercan,
límites que se confunden.
Y en medio de todo eso,
yo ya no era yo.
Solo alguien
intentando no sentir.
Porque es lo que no dige aquella noche
Hasta que terminó.
Y después del alcohol,
amaneció.
Con él,
el peso.
El arrepentimiento
sentado a mi lado.
Quise buscar perdón,
quise entenderme,
pero ni siquiera pude
terminar de hablar.
Entonces volví
a donde alguna vez fui calma.
Y ahí estaba ella,
mirándome llegar,
mientras yo cargaba
todo lo que no dije.
Porque aprendí algo:
a veces callamos
no porque queramos,
sino porque somos
demasiado vulnerables
para gritar.
Pero hoy te digo, chica:
no tengas miedo.
No estás sola.
Estoy contigo
en cada palabra,
en cada recuerdo,
en cada intento de sanar.
Y aunque hoy fue un día cansado,
esta noche…
me siento
un poco mejor.
N