lo que no me pertenece
Como quisiera tenerte, conocerte y simplemente no perderte.
Quédate en mí como barco que se hundió en el mar,
como espinas persistentes de un rosal.
Necesito entenderte, pero no me dejas quererte;
lo único que haces es verme,
eso me entristece.
¿Cómo podría?
¿Cómo podría envolverte
para, al fin, conocerte?
Deja de verme.
Por favor, no me intereses.
Deja que te contemple
y, si así lo quieres, no me alimentes.
Me dispondré a solo verte, remota y lejanamente,
ya que no me perteneces,
aunque idealice la más mínima mirada
o los nervios que emano al tenerte en frente.