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Lo que queda cuando llueve

Lo que queda cuando llueve
Te extraño en las cosas pequeñas
que ya no duelen tanto,
solo pesan un poco
como el aroma de café que se enfría solo.
Hay un rincón del pecho
donde aún guardo tu risa
como quien esconde una flor seca
entre las páginas de un libro viejo.
No pido que vuelvas,
ya no.
Solo que el viento
a veces traiga tu nombre
y me deje sonreír sin culpa.
Porque el amor que se fue
no se llevó todo:
dejó esta ternura callada,
este modo manso de seguir queriendo
aunque sea en silencio,
aunque sea hacia adentro,
aunque sea ya solo mío.
Y eso,
creo,
es suficiente
para seguir respirando
con el alma un poquito más ligera.