Los ciudadanos de Babel.
Aparecieron los fantasmas
vestido de reproches y exigencias;
el juez sentenciaba firmemente ,
con dura condena en el penal del dolor.
Se demoraba el paisaje que se pintó ,
los ladridos de la furia
el corazón rompió.
Como los ciudadanos de babel
se gritaban y no se entendía .
Está vez no habría papel,
para escribir los versos
que haría convencer
de volver a estar en el mismo tren.
Cansados otra vez , pareciéndose
como Sisifo condenados a volver,
como los gatos para poder beber.
Se acaba nuestro hoy
para recordar nuestro ayer.
Firmar el tratado de Versalles
sin tener que vencer o ceder.
J