I

Luz Divina

Luz Divina
Surge del todo un canto silente,
una llama que no quema, que crea,
la voz primera del infinito,
susurro eterno que al alma despeja.

No hay sombra donde su aliento pase,
ni rincón que su brillo no entienda;
es la mirada de lo sagrado
que en cada átomo centellea.

Bajo su manto danzan las esferas,
las galaxias se abren cual flores,
y el tiempo, humilde ante su esencia,
se curva en ríos de mil colores.

Luz divina, madre del origen,
hilo dorado que une la nada,
en ti reposa el ser y su anhelo,
en ti despierta la fe callada.

Y cuando miro el cielo profundo,
y siento el cosmos dentro latir,
sé que tu fuego habita en mi pecho,
luz del universo, principio y fin.