Má
Hay mujeres por las que se debe dar la vida y un poquito más. Yo la quise desde el primer día y siempre la amaré, porque su amor y su sonrisa me hacían bien. Y aunque hoy no esté ni la pueda ver, sé que ella está ahí: en un amanecer esplendoroso, en un bello atardecer con el sol de fondo acostándose en el mar de plata, o en las flores de todos los jardines del Edén. Porque sé que siempre, desde el cielo, ella me puede ver, y que la sonrisa en mi memoria será eterna, porque hoy la amo más que ayer. ¡Mi Lupita, nunca me dejes! Déjame ser tu mejor poeta por esta vez.
Las notas de Tachi