J

Mango, lluvia y fango

Mango, lluvia y fango

Fuiste mi yo,

yo fui tu tú

en tiempos de mangos

y chubascos vespertinos;

en el patio hubo fango.

No deploro

haberte encontrado

en el camino.

Cada sol valió

lo que valen tus abrazos,

que son calor cuando hay frío

y fríos cuando hay calor.

No me pesa ni una luna

haberte protegido

en la laguna.

Ni fui mezquino

con mi pobre riqueza:

comer mango contigo

fue fino.

Éramos dos contra ellos

y mil contra dos,

resignados a ser adictos,

lo que los mil nunca eran;

por muy yo que ellos fueran,

no serían invictos.

Y nuestros mangos en los bolsillos…

¡Caramba, qué ayer con nuestros mangos!

No faltó nunca un cuchillo

para tajar la pulpa

cual filo ácido lamíamos

para descubrir dulzura.

No lamento haber sido yo

tu túnel de escape…

mango, lluvia y fango,

tú en mi yo

y yo en tu tú,

dos en uno…

contra el mundo.
Mango, lluvia y fango