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Marcada entre la sombra y la salvación

Marcada entre la sombra y la salvación
Desde mucho antes
de que mi corazón cobrara vida,
visiones en las noches yo veía,
sintiendo que ya existía
en esta vida.
Mi alma ya había sido elegida,
marcada por una oscuridad
que no elegí,
pero que hoy
me gusta consumir.
Y el día en que mi cabeza
rozó el agua bendita,
muchas cosas quiso decir,
pues era reflejo
de todo lo bueno que hay en mí.
Pero el pecado que consumí
—indignante y persistente—
me gritó que estuve afuera,
esperando,
hasta recibir la señal
de una segunda oportunidad.
Escuché palabras de verdad,
las tomé…
pero duraron muy poco.
Supongo que me di por vencida,
supongo que fui tímida.
Y sé que eso no es excusa,
es mi culpa
por buscar aceptación.
Y ahora solo habito
en la resignación.
Dicen que las terceras oportunidades existen,
pero no siempre se repiten.
Y no tardé en llegar hasta el altar,
queriendo, en esta guerra, pelear,
porque ya no podía más
seguir luchando contra mí.
Preguntándome:
¿qué será de mí?
Hasta que me encontré
con la cabeza hacia abajo.
No podía caer más bajo,
y eso me quedó claro.
Dejaba de ser negro…
y ahora era blanco.