Dime, ¿Qué haces aquí?
Donde juraste que no tocarías más la puerta
Donde dijiste que ya no comerías en su mesa
Donde gritaste clamando que no era tu hogar
Te creíste las mentiras de arpías y cuervos
Flagelandome injustamente, pero por amor a tí, me callé
Callé mis penas al mundo y me ahogué en mis lágrimas
Dejando que la culpa sea mi alimento y la tristeza mi motor
Yo ingenuo,
Creyendo que eras la unica flor del vivero marchito
Pero me mostraste un jardín falso con tus ojos
Y resultaste ser una rosa llena de espinas y veneno
Pero tu tallo fue cortado de mi corazón y de mi vida
Tú, hija del dolor, aléjate de mí
Por favor...