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Me escribió una carta

Me escribió una carta
Voy por una cueva, tranquilo
Minerales precioso salen por mi boca, caen y se desvanecen.
Colores, muchos colores en mis ojos.
Irónico, porque solo veía un color.

Caminaba como si respirar no fuera opción,
Lágrimas repentinas en mi cara y golpes de incertidumbre.
Golpea en serio, créanme, no es capricho.
Que así sea, llamar capricho a tener un cuchillo en el cuello.

Vamos, que el aire está lindo.
No el agua, evitemos nadar.
¿Por qué llorás? Es solo un baño.
No es solo un baño, es mi vida.
Cierro el puño, prendo el fuego, apagó el agua.

El que agarre este papel, llorar deberá.
Yo ya lo hice, por mucho tiempo.
¿No es para eso que escribimos? ¿Para castigar al curioso con la droga del subconsciente?
¡Harán falta lectores atentos! ¿Yo? Ya hice lo mío.

Dos años remando entre preciosas algas que flotan en un mar melancólico, solo para escuchar a las piedras golpeando el barco obligándome a decir adiós.
Dije adiós, una síntesis que provoca, porque es más difícil esconderse por siempre que dejarse llevar por las ganas de nadar para arriba.