Me gustaste
desde que tiraste la belleza
por el balcón de los libros
y mi buzón de enamorado
por fin te descubrió.
Ahora te veo y te invento
paisajes con poemas de Neruda,
los mismos que acabé leyendo
porque me dieron ganas
de escribirte y tomar inspiración.
Eres tan montaña,
tan paisaje, tan sofista.
Me gustas.
Tu sombra comparte cama con la luna
y el eclipse de ayer estuvo en mis
quimeras. Ahora solo pienso en ti.