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Me pregunto por qué pienso esto, por qué deseo algo tan funesto. Mucho tiempo…

Me pregunto por qué pienso esto,

por qué deseo algo tan funesto.

Mucho tiempo he soñado con esto,

y aunque lo pienso, no tengo el valor para hacerlo.

Deseo acabar con mis problemas,

no racionalmente, sino en un puente.

Sé que puede preocupar,

sin embargo, no tengo las agallas para actuar.

Me duele que parezca no hacer nada

y que, aunque haga lo mínimo, no haya ni un “gracias”.

Si me enfermo o no puedo, no cambia nada,

mi esfuerzo no importa, no vale en nada.

No me gusta contar mis problemas,

pues siempre que se lo digo a alguien

tengo miedo de que se canse de mí.

¿Encontraré a alguien que no se aleje de mí?

Tengo miedo al abandono

y nunca me han abandonado;

me siento tan cobarde,

y temo ser un problema para alguien.

Necesito un guía, una ayuda,

una vela que ilumine el lugar,

un mapa que guíe mi camino,

alguien que me quiera ayudar.

Solo deseo un hombro en el cual llorar,

una mano que me sostenga, que me quiera levantar,

unos brazos que me abracen,

alguien en quien pueda confiar.

Ahora mismo me siento abandonada,

ahora mismo quiero decirle a alguien lo que pienso,

ahora mismo deseo un hombro en quien llorar,

ahora mismo necesito palabras que me hagan levantar.

¿Alguna vez podré olvidar

estos pensamientos que tengo en realidad?

¿Alguna vez podré abandonar

este sentimiento que no me deja en paz?

¿Será que alguien se apiade de mí,

o que encuentre mi alma en pena?

¿Será que alguien me ayudará en mi soledad

o me acompañe entre tantas penas?

¿Encontraré a alguien que cure mis heridas sin juzgar las cicatrices,

o que repare mi corazón roto y no lo deshaga en matices?