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Me siento contenta, no sé por qué, tal vez por suerte, pero hoy mi sonrisa se…

Me siento contenta,

no sé por qué, tal vez por suerte,

pero hoy mi sonrisa

se contagia fuerte.

Tal vez desperté con otros ojos,

o me puse nuevos anteojos;

sea lo que sea,

prefiero ver luz que tropezar en la tiniebla.

Si sonrío a la vida,

ella me devuelve la alegría;

y si no me favorece,

pues, ¡me deja su porfía!

Hay que verlo con gracia,

mirar lo bueno que nos da;

dejar atrás la negatividad,

abrir los brazos y confiar de verdad.

¿Temes lo que te pueda pasar?

Es parte de crecer;

si no lo intentas,

nunca sabrás qué puede suceder.

Confiar no es fácil,

pero es aprender

a dar una oportunidad

de que otros te hagan mal.

¿Y por qué darías tal oportunidad?

Porque estás seguro

de que no te dañarán.

Si caes hoy,

levántate mañana;

en la vida nunca pierdes,

o aprendes, o avanzas,

¡siempre hay algo que ganas!

Mi mensaje es simple,

mi propósito claro:

contagiar sonrisas,

hacerlo a diario.

Si no funciona contigo,

pues así es la vida;

pero al menos,

espero que reflexiones

y veas la vida con otros lentes.