Mi Hermoso Pervigilio
¿Son las dos de la mañana? Ya ni idea.
El reloj pierde sentido estando aquí...
Muy dentro de mi pecho algo gotea,
quizás lágrimas que siempre reprimí.
Desde acá se sienten las estrellas,
¿estarán tan despiertas como yo?
Si yo les tararease una sonata
puede que se duermiesen con mi voz.
Sí quiero recorrer este vacío,
soñar sin almohada y sin edredón,
caerme en mi eco de delirio,
descansarme tendida en algodón.
De nuevo el sereno no es sereno,
la tiniebla reclama mi verdad,
la pluma pesa hoy menos que nunca,
me acostumbro a esta falsa libertad.
Algún día saldré de estas lagunas
pero no estoy segura de querer.
Puede ser esta guerra una fortuna
que cuando la pierda la extrañaré.
I