Miedo
“Miedo, es lo que me consume,
las horas pasan y yo solo pienso en ti,
en como estarás ahí adentro.
Muriéndome de solo ver y saludarte
Tengo miedo de perderte,
de ver tu rostro arrugado,
de algún día ya no verte en el hospital,
si tan solo pudiese subir.
La edad me lo impide,
lloro por eso,
la frustración de hoy me derrumba,
me negaron la visita y abajo quede.
Tengo miedo de escuchar una llamada,
que sea una noche y despertar con tu muerte,
no se que haría con una promesa.
Prometiste ir a mi licenciatura.
Tengo miedo,
tengo rabia,
una impotencia me carcome el alma.
¿Por qué tú?
De solo ver la esposa en tu muñeca,
de ver tu salud tan frágil.
La vida es tan injusta contigo,
Tata, solo quiero verte en casa y abrazarte.
El miedo es grande,
la pena también,
¿Cómo me recupero de esto?
Si tan solo fuese diferente…
Quiero ser fuerte por ti,
pero se derrumba mi mundo si pasa algo,
llore como nunca,
esa sensibilidad no sirve de nada.
Las palabras no me riman,
el dolor es tan grande que nada parece conectarse.
Solo quiero verte en casa,
sentado viendo tele despreocupado.
¿Serás libre algún día?
¿Dejare de sentir miedo?
¿Qué pasará si no te tengo a mi lado?
Moriré en vida si llegase a perderte.
Tengo miedo de la muerte,
me asusta de solo pensarla,
de que te lleve y yo no me despida.
De verte en un ataúd y no verte una vez más.
Miedo y pena es lo que siento,
eres inocente,
pero todos son tratados por igual.
Tengo miedo de que ya no resistas.
Tata, si llego a perder tu calor,
a no escuchar tu voz,
tus bromas, tu carisma.
La mitad de mi alma se irá contigo.
Aquel miedo no me deja en paz,
Miedo,
Miedo,
es lo que invade mi cuerpo inquieto.”
—Antonia O.
(Un poema personal dedicado a mi abuelo)