L

mírame.

mírame.
quiero que me mires,
que sepas que estoy aquí,
esperando a que, por un instante,
tu interés roce mi nombre.

pero no sucede.
y me quedo mirando todo,
como un espectador digno y silencioso,
aprendiendo a desaparecer sin hacer ruido.

no me miras.
no sabes que existo.
y en ese olvido tan tuyo
entiendo algo simple:

no eres como yo.

porque yo sí noto las ausencias,
las pequeñas grietas en la voz,
los gestos que nadie mira.

yo sí me detengo,
aunque duela,
aunque nadie me esté esperando.

y entonces dejo de buscarte
en cada rincón donde no estás,
de pronunciarte en silencio
como si eso pudiera alcanzarte.

y me vuelvo,
despacio,
hacia mí.