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Moscas en la Casa Dejaste abierta la puerta del armario, y ahora las polillas…

Moscas en la Casa

Dejaste abierta la puerta del armario, y ahora las polillas devoran mi olvido. Yo sigo durmiendo en tu lado de la cama, como quien espera a un muerto en el olvido.

Hay moscas en la casa, amor, pequeños testigos de lo que fuimos. Zumban contra el cristal de la memoria, incapaces de encontrar la salida, igual que yo.

Dejaste el jabón con tu forma gastada, el cepillo con tus cabellos atrapados. Yo sigo cantando en la ducha tus canciones, como quien habla solo con los espejos empañados.

Las moscas se posan en la fruta podrida, en el amor que se quedó sin comer. Yo abro las ventanas, pero no se van: han hecho nido en lo que dejaste de ser.

Y yo sigo aquí, amor, con las moscas por única compañía, esperando que el tiempo haga de ventana lo que tú no supiste cerrar.

— Para quien se fue y dejó la puerta abierta.