muerte sin final
Pensamos en la muerte como una camino de paz. Un lugar donde los miedos se disipan, y la calma se respira. El final de todo, una vida nueva sin sufrimiento; pero, ¿qué hay de cuando la muerte se idealiza? Cuando la muerte deja de ser paz y se convierte en una puerta a la inmortalidad de un legado. Un show lleno de sponsors; una vida que no descansa ni en su propio lecho de muertes.
Convertidos en entretenimiento, una falta de respeto.
Viendo mi cuerpo, ya no es mío; ahora es de la gente, y hacen con él lo que quieren. ¿Algún día podré descansar?
Me convierto en una burla, paso de ser respetado y amado, a convertirme en escoria; un bulto de carne y huesos, sin valor, sin respeto; sin identidad.
Alguien que alguna vez tuvo una historia, una vida, una imagen; se vuelve alguien más del montón; olvidado por quien fue, pero inmortalizado en una historia vendida a los medios. Violando todo lo que alguna vez fui.
Ahora mi cuerpo es rodeado por un montón de gente, mirando mi cuerpo, sin sentir algo; mirando con indiferencia a la muerte misma.
Una idea barata, con retribución monetaria. Lista para repetir el ciclo una y otra vez. Reviviendo mi historia a su antojo cuando se queden sin centavos; y creando ideas para no dejarme morir, aunque todo sea inventado.
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