Murieron las luciérnagas
He divisado, entre trazos y colores, entre figuras de arte que humanos calcaron para perpetuar su historia, el futuro que depara a nuestros huesos.
Después de que aquel nudo que ha estancado tantos de mis llantos haya sido desatado, pude ser libre y al fin lloré.
El futuro no será distinto.
Ahora mismo, el presente es aquel mismo del pasado; las luciérnagas siguen cayendo y los campos son cada vez más oscuros, tanto como nuestro futuro.
Uno a uno caeremos hasta que quede el último hombre en pie.
Y aquel será el más desdichado, pues habrá visto caer a todos.
Habrá visto los horrores que pueden causar los egos humanos, las codicias y la falsa moralidad que acaba una vida para defender otra.
Me he encontrado débil, diminuto, impotente ante tal revelación tan vasta.
He visto carne de mi carne entre aquellos trazos y figuras de colores ajenos a mi cielo, pues he visto en ellos la posibilidad de que en mí se repita la misma historia…
y de que otra luciérnaga vuelva a apagarse.
Emiliano