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No creo que realmente comprendas cuánto he llegado a amarte. No quiero…

No creo que realmente comprendas
cuánto he llegado a amarte.
No quiero explicarte, quiero mostrarte,
pintarte, retratarte...
Llevarte a donde soy más vulnerable.
Déjame tocarte, besarte,
déjame quererte y, si lo requieres,
permíteme perderme.
Préndeme fuego y ahógame.
Búscame, úsame; si gustas, vete...
pero vuelve.
Al menos miente, miénteme que volverás.
Te esperaré y aunque tardes, créeme,
no hay límites si hablo de tu nombre.
Y si por desgracia tu ausencia es eterna,
venderé mi alma a cualquier entidad ajena,
solo para que me conceda morir envuelta en el calor de tus brazos.
No creo que realmente comprendas
cuánto he llegado a amarte.
No quiero…